Desde que en 1995 empezamos a desarrollar estrategias en Internet, una de las grandes batallas que hemos tenido internamente entre nosotros y externamente con clientes ha sido situar la línea de corte en el diseño de una página. ¿Cuándo la extensión de página deja de ser eficaz? ¿Lo que está en el primer pantallazo es más eficaz que lo que está en el segundo pantallazo?
Gracias a la irrupción hace unos años de las tecnologías que permitían medir “el interés de la mirada” sobre un contenido -da igual que fuera web o una página de publicidad- se dio un gran paso de gigante en este aspecto con lo que se podía mejorar la comunicación entre emisor y receptor. El objetivo identificar el mejor emplazamiento para los contenidos y acciones clave.
En otras palabras: “te voy a colocar el mensaje que a mi me interesa para que lo veas sin lugar a dudas”
Con esta tecnología, la consultoría de usabilidad basada en la heurística podía validar sus conclusiones con una medición más científica.
Esa línea de corte es lo que en los USA -tan buenos y precisos en la creación de conceptos- llaman “page fold”. Y esa línea es donde sigue la batalla.
Y por si fuera poco, determinar la importancia del “above the fold” (primer pantallazo) y el “below the fold” (lo que va después del primer pantallazo) nos ha llevado más de un quebradero de cabeza con la aparición y explosión del diseño 2.0. Fueron unos meses en los que, mirando atentamente el diseño que venía de los Estados Unidos, parecía que el “Above the fold” era algo totalmente prescindible: si no tenías una cabecera de 300 px no eras una web 2.0 (¡menuda tontería! cuando precisamente el 2.o no tiene tanto que ver con el diseño sino con los nuevos modos en los que el usuario se integraba e interactuaba con la web)
Los que ponían en duda la norma del “Above the fold” afirmaban -y no sin una cierta lógica- que la lectura selectiva en vertical del usuario iba descartando los contenidos que no le interesaba siempre y cuando existiera una jerarquía de contenidos lógica y amigable para el usuario. Algo así como: “no te preocupes si tienes una información relevante situada sobre los 1.200 px de pantalla”
Y claro, las pantallas se hacen cada vez más grandes por lo que admiten más “cantidad de información” a lo ancho y a lo alto en el primer pantallazo. La velocidad de conexión es cada vez mayor, por lo que el tiempo de espera para la carga de una página cada vez es más residual. Desde este punto de vista, un “diseño 2.0″ (que poco nos gusta este término) ya podia tener una cabecera de 600 px que no pasaba nada
En septiembre del 2009 la consultora inglesa CX Partners presentaban sus conclusiones con la intención de relajar los ánimos en aquellos que consideraban que el “above the fold” (o primer pantallazo) era algo sagrado. Aportaban, incluso, algunos consejos para asegurar un “scrolling” más eficaz.
El resto del post en: http://www.cxpartners.co.uk/thoughts/the_myth_of_the_page_fold_evidence_from_user_testing.htm
Sin embargo, hace pocos días -el pasado 22 de marzo- Jakob Nielen habló. Y cuando Mr. Nielsen habla, nosotros escuchamos muy atentemente.
Sólo con el resumen que abría su post, sabíamos que la lectura tenía que ser atenta:
Summary:
Web users spend 80% of their time looking at information above the page fold. Although users do scroll, they allocate only 20% of their attention below the fold.
El estudio de Jakob Nielsen termina con una gráfica que parece demoledora.
El estudio de Nielsen se puede leer aquí: http://www.useit.com/alertbox/scrolling-attention.html
Pero para ser sinceros, ninguna de las dos posiciones -CX y Nielsen- son inflexibles. Todo está en el depende de cómo estés construyendo los contenidos, pero sobre todo: qué prentedes con ese contenido y cómo es el usuario que la va a utilizar.
Y responder a esas dos preguntas ya no es una cosa que se solucione con un estudio de eye-tracking o cientos de horas de análisis heurístico, sino de ponerle los cinco sentidos a conocer quién es tu usuario y qué espera de ti.
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